Otro Ángel Ciclista al Cielo muere accidentado en Risaralda
Un niño, Nicolas Orozco de quince años, murió al estrellarse contra una buseta de servicio público de Pereira, cuando adelantaba en la vía Pereira -Cerrito, su entrenamiento en compañía de su padre, el exciclista, Ricael Orozco.
El angelito Nico, se preparaba para integrar el grupo del departamento que intervendrá en la vuelta nacional del Futuro la última semana de noviembre por carreteras de Santander
Era un niño, muy jovial, talentoso, cursando el décimo grado en la Institución Popular Diocesano de Dosquebradas, donde siempre se destacó teniendo el apoyo de profesores y compañeros de clase, señaló a Ciclismo sin Límites, Evelio Celi, uno de sus entrenadores en el departamento de Risaralda
El accidente ocurrió hacia las 8:00 de la mañana del sábado, en el kilómetro 6 de la vía Pereira-Cerritos, a la altura de Cerritos Mall, en sentido hacia Cartago.
Nicolás se movilizaba en una bicicleta Giant, de color blanco y negro, junto a un grupo de ciclistas, cuando, por circunstancias que son materia de investigación, chocó con la parte posterior izquierda de un bus de servicio público de placas TJQ547, afiliado a la empresa Líneas Pereiranas S. A.
Tras el impacto, paramédicos de una ambulancia privada llegaron al lugar para brindarle los primeros auxilios. Sin embargo, el adolescente murió en el sitio debido a la gravedad de las lesiones.
Nicolás era natural de Dosquebradas y hacía parte de la categoría prejuvenil del club Polibikes y de la Liga Risaraldense de Ciclismo. Con apenas 15 años, daba sus primeros pasos en una disciplina que lo llenaba de ilusión y en la que contaba con el respaldo de su familia
Su señora mamá, Erika, al igual que su hermana lo acompañaban a los entrenamientos en la pista del velódromo Alfonso Hurtado Sarria, añadió Celi, que también indicó que el sepelio sería este lunes en la tarde.
La familia de Ciclismo sin Límites acompaña y se solidariza con la familia Orozco y sigue en la campaña, cuidemos al ciclista. NO MAS, NO MAS POR FAVOR.


